DFB-Pokal: por qué los modestos ganan a la Bundesliga
El 6 de junio de 2026, en el Deutsches Fußballmuseum de Dortmund, el árbitro Deniz Aytekin sacó del bombo de aficionados al HEBC Hamburg, un club de Oberliga, y lo emparejó con el Borussia Dortmund. El derecho de local quedó para el HEBC. No es una anécdota simpática ni un golpe de suerte: es exactamente lo que el reglamento estaba diseñado para producir.
El DFB-Pokal genera más sorpresas que casi cualquier otra copa nacional europea, y la explicación no está en el carácter alemán ni en la magia del fútbol. Está en el sorteo. Antes de repasar las grandes hazañas conviene entender el mecanismo, porque el mecanismo es la causa y las hazañas son la consecuencia.
Dos bombos, 64 equipos y una regla que lo cambia todo
El torneo lo disputan 64 equipos. Según el propio DFB, entran los 18 clubes de la Bundesliga y los 18 de la 2. Bundesliga de la temporada anterior, los cuatro mejores clasificados de la 3. Liga, los 21 campeones de las copas regionales de cada federación estatal y tres plazas adicionales que se reparten entre las federaciones con más clubes afiliados.
Para el sorteo de la primera ronda, esos 64 equipos se dividen en dos bombos de 32. En el bombo de profesionales están los 18 clubes de la Bundesliga y los 14 mejor clasificados de la 2. Bundesliga. En el bombo de aficionados va todo lo demás: los cuatro últimos de la segunda categoría, los cuatro representantes de la 3. Liga y la totalidad de los campeones regionales.
El sorteo empareja siempre un equipo de cada bombo, y la bola se extrae primero del bombo de aficionados. Esa secuencia tiene una consecuencia mecánica e inevitable: el equipo pequeño es el local. Los 18 clubes de la Bundesliga, sin una sola excepción, empiezan cada temporada jugando fuera de casa contra un rival de categoría inferior.
Si el estadio del club modesto no cumple los requisitos de seguridad del DFB, el partido se traslada a un recinto adecuado de la región, pero el derecho de local sigue siendo del pequeño. A partir de cuartos de final el criterio cambia y manda simplemente el primer equipo extraído. Además no hay partidos de vuelta ni repeticiones: si hay empate se juegan dos tiempos de quince minutos y, si el empate persiste, penales. Un solo partido, un solo intento.
Ahí está el motor de las sorpresas. Un club de Oberliga no necesita ganar dos veces ni sobrevivir noventa minutos en el Allianz Arena. Necesita aguantar noventa minutos en su propio campo, con su propia grada, ante un rival que llega en agosto con la pretemporada a medio hacer y once titulares que todavía no se reconocen entre sí.
Cómo llega un club de pueblo hasta el bombo
La otra mitad del diseño es la puerta de entrada. Veintiuna plazas se adjudican a los campeones de los Verbandspokale, las copas de las 21 federaciones regionales alemanas. A esas copas se accede desde competiciones de distrito y comarca, lo que significa que un club de quinta, sexta o incluso séptima categoría puede clasificarse para el DFB-Pokal sin haber ascendido nunca de división. Basta con encadenar una buena racha de eliminatorias regionales durante un año.
El resultado se ve cada verano. En la primera ronda de 2026/27, sorteada el pasado 6 de junio, el sistema produjo emparejamientos como el ya citado HEBC Hamburg contra el Borussia Dortmund, el SC St. Tönis contra el Eintracht Frankfurt o el VfB Krieschow, también de Oberliga, contra el FSV Mainz 05. La ronda se juega del 21 al 24 de agosto de 2026, salvo los partidos del Bayern München, que visita al VfL Osnabrück, y del Dortmund, aplazados al 1 y 2 de septiembre por la disputa del Franz-Beckenbauer-Supercup.
1974: la madre de todas las sorpresas
Los clubes aficionados solo pueden participar en el torneo desde 1974, cuando la competición se amplió. En su primer año ya hubo escándalo. El 26 de octubre de 1974, en la segunda ronda, el VfB Eppingen, un club amateur del norte de Baden, venció 2-1 al Hamburger SV, que en ese momento era líder de la Bundesliga.
Los dos goles los marcó Gerd Störzer, un exprofesional del 1860 München reconvertido en jugador de fin de semana, y el portero Volker Gerhardt sostuvo el resultado a base de paradas. En Alemania a ese partido se le conoce como la Mutter aller Pokalsensationen, la madre de todas las sorpresas de copa. Eppingen todavía eliminó al SV Sandhausen en la ronda siguiente antes de caer 2-0 con el Werder Bremen en cuartos de final.
Weinheim, Vestenbergsgreuth y el historial del Bayern
Ningún club encarna mejor la vulnerabilidad estructural del formato que el Bayern München, precisamente por ser el que más veces ha tenido que salir a jugar en agosto a un campo desconocido con un vestuario prestado.
El 4 de agosto de 1990, el FV 09 Weinheim ganó 1-0 en el Sepp-Herberger-Stadion con un penal transformado por Thomas Schwechheimer. Aquel Bayern alineaba a campeones del mundo recién coronados como Jürgen Kohler y Stefan Reuter, además del danés Brian Laudrup. Fue la primera vez desde su debut en la copa, en 1957, que el club bávaro caía en primera ronda.
Cuatro años después, el 14 de agosto de 1994, el TSV Vestenbergsgreuth, equipo de Regionalliga procedente de un pueblo de unos 2.000 habitantes, volvió a ganar 1-0 con un gol de Roland Stein. Era el primer partido oficial de Oliver Kahn y de Giovanni Trapattoni con el Bayern, y sigue siendo una de las derrotas más citadas de la historia del club.
El formato ha seguido cobrándose peajes en rondas posteriores. En la segunda ronda de 2021/22, el Borussia Mönchengladbach goleó 5-0 al Bayern en Borussia-Park, con tantos de Koné, Bensebaini por partida doble y Embolo también por partida doble: la mayor derrota bávara en la historia de la competición. Y en noviembre de 2023, el 1. FC Saarbrücken, entonces en la 3. Liga, lo eliminó 2-1 con un gol en el descuento después de que Thomas Müller hubiera adelantado a los visitantes.
Cuando el modesto llega hasta el final
Las sorpresas no se agotan en la primera ronda. En 1991/92, el Hannover 96, entonces en la 2. Bundesliga, eliminó a cinco equipos de la Bundesliga —Bochum, Dortmund, Karlsruher SC, Werder Bremen y, en la final, Borussia Mönchengladbach— y ganó la copa. El 23 de mayo de 1992, en el Olympiastadion de Berlín, tras un 0-0 en 120 minutos, el portero Jörg Sievers detuvo dos penales y Hannover se impuso 4-3 en la tanda. Sigue siendo el único club ajeno a la primera división que ha levantado el DFB-Pokal.
Un año después, en 1993, los Hertha BSC Amateure, el filial del club berlinés que competía en la tercera categoría, alcanzaron la final y perdieron 1-0 con el Bayer 04 Leverkusen el 12 de junio en ese mismo Olympiastadion. Continúan siendo el único conjunto puramente amateur que ha disputado una final del torneo; los equipos filiales quedaron excluidos de la competición poco después.
En 1997 le tocó el turno al Energie Cottbus, entonces en Regionalliga, que llegó a la final del 14 de junio y cayó 2-0 ante el VfB Stuttgart. En 2019/20, el 1. FC Saarbrücken se convirtió en el primer club de cuarta categoría en alcanzar unas semifinales: eliminó al Fortuna Düsseldorf en cuartos por penales, con cuatro paradas de Daniel Batz en la tanda, antes de perder 3-0 con el Bayer Leverkusen.
Y el caso más reciente es de anteayer en términos futbolísticos. El Arminia Bielefeld llegó a la final de 2025 desde la 3. Liga, tras eliminar en semifinales al Bayer Leverkusen por 2-1, y perdió 4-2 con el VfB Stuttgart el 24 de mayo en Berlín. Fue el cuarto club de tercera categoría que juega una final del DFB-Pokal, y aquella misma temporada el club logró además el ascenso a la 2. Bundesliga.
"«Der Pokal hat seine eigenen Gesetze»: la copa tiene sus propias leyes, dice el dicho alemán, aunque en realidad esas leyes están escritas con toda precisión en el reglamento del sorteo."
La última edición terminó, eso sí, con el desenlace más previsible: el Bayern München ganó su vigésimo primer título el 23 de mayo de 2026 con un hat-trick de Harry Kane en el 3-0 sobre el VfB Stuttgart. El favorito casi siempre acaba levantando la copa en Berlín. La gracia del DFB-Pokal es que, para conseguirlo, antes tiene que ir a jugar a un pueblo un sábado de agosto, sin red y con el árbitro pitando el final a los noventa minutos.
- Abrir el cuadro del DFB-Pokal y seguir el recorrido de cada cruce hasta la final de Berlín.
- Simular la temporada completa de la Bundesliga y ver cómo queda la tabla al final del curso.
- Consultar la supercomputadora, que calcula probabilidades sobre 10.000 temporadas simuladas.
- Editar cualquier resultado y ver cómo la tabla se recalcula al instante.
