El milagro del Leicester City: campeón Premier 2016
Hay historias que el fútbol solo se atreve a contar una vez por siglo. La del Leicester City en la temporada 2015-16 es una de ellas: un club sin grandes estrellas, con la decimoquinta masa salarial de la Premier League y una cuota de 5000-1 para salir campeón, terminó levantando el trofeo más codiciado de Inglaterra. Ninguna casa de apuestas lo vio venir. Ningún analista lo pronosticó. Y, sin embargo, ocurrió, ante los ojos incrédulos del mundo entero.
De la lucha por el descenso al sueño imposible
Para dimensionar el milagro hay que retroceder una temporada. En 2014-15, el Leicester fue colista de la Premier desde noviembre hasta abril. Parecía condenado. Entonces, bajo la dirección de Nigel Pearson, protagonizó la llamada 'gran evasión': ganó siete de sus últimos nueve partidos y sumó más puntos que cualquier otro equipo en ese tramo final, salvándose y cerrando el curso en el decimocuarto puesto. Aquel arranque de fe fue la semilla de lo que vendría.
Nadie imaginaba que ese mismo grupo, apenas retocado, se convertiría un año después en el campeón más improbable de la historia del fútbol inglés. El Leicester no ganaba un título de Primera División desde su fundación: 132 años de espera se resolverían en un solo curso mágico, con solo tres derrotas en toda la campaña.
Claudio Ranieri, el hombre que nadie quería
En el verano de 2015, el club apostó por Claudio Ranieri para reemplazar a Pearson. La elección fue recibida con escepticismo: el italiano venía de un paso fallido por la selección de Grecia y arrastraba el apodo de 'Tinkerman' por su costumbre de rotar en exceso. Muchos pronosticaron un descenso. Ranieri, en cambio, hizo lo contrario a lo esperado: simplificó, dio estabilidad al once, premió a sus jugadores con pizza cuando dejaban la portería a cero y construyó un vestuario blindado. Su gestión humana fue tan decisiva como su pizarra.
Vardy y el récord que nadie esperaba
El Leicester convirtió sus limitaciones en identidad. Sin la pelota, corría como ninguno; con ella, mataba al contragolpe en segundos. Jamie Vardy, un delantero que años antes jugaba en el fútbol no profesional inglés, firmó una gesta histórica: marcó en once partidos consecutivos de Premier League entre agosto y noviembre de 2015, superando el récord de Ruud van Nistelrooy. El tanto que batió la marca llegó el 28 de noviembre ante el Manchester United. Terminó la temporada con 24 goles y el premio al Futbolista del Año de la prensa inglesa.
- Puntos finales: 81, con 23 victorias, 12 empates y solo 3 derrotas.
- Jamie Vardy: 24 goles y el récord de anotar en 11 jornadas seguidas.
- Riyad Mahrez: 17 goles, 11 asistencias y Jugador del Año de la PFA.
- N'Golo Kanté: líder de la liga en entradas e intercepciones.
- Wes Morgan y Kasper Schmeichel: la columna vertebral defensiva.
- Título ganado por 10 puntos de ventaja sobre el segundo.
Mahrez y Kanté, los reyes silenciosos
Riyad Mahrez, llegado del modesto Le Havre, se transformó en el mago del equipo: 17 goles, 11 asistencias y el premio al Jugador del Año de la PFA, siendo el primer africano en conquistarlo. A su lado, un desconocido N'Golo Kanté cubría el campo como si jugaran dos: lideró la Premier en recuperaciones y entradas. Detrás, el capitán Wes Morgan y el arquero Kasper Schmeichel sostenían una defensa que parecía infranqueable. Cada pieza, barata sobre el papel, encajó en una maquinaria perfecta.
"«Dilly ding, dilly dong», sonaba la campanita de Ranieri en cada entrenamiento; era el eco de un grupo que jugaba sin miedo y disfrutaba cada partido."
2 de mayo de 2016: campeones sin jugar
El desenlace fue tan insólito como todo el relato. El Leicester dependía de sí mismo, pero el título se selló sin que sus jugadores pisaran el césped. El 2 de mayo, el Tottenham —único perseguidor— visitaba a Chelsea en Stamford Bridge y necesitaba ganar para seguir con vida. Los Spurs se adelantaron 2-0 con goles de Harry Kane y Son Heung-min. Parecía que la definición se estiraría. Pero Chelsea reaccionó: Gary Cahill descontó y, en el tramo final, Eden Hazard firmó un golazo para el 2-2 definitivo.
Con ese empate, las cuentas quedaron cerradas: el Leicester City era matemáticamente campeón de la Premier League. Curiosamente, Claudio Ranieri no estaba en Inglaterra: había viajado a Italia para almorzar con su madre de 96 años. Los jugadores celebraron reunidos en casa de Vardy, viendo el partido por televisión, en una de las imágenes más entrañables que ha dado el deporte.
Por qué fue el mayor milagro del fútbol moderno
Los números explican la dimensión de la hazaña. El Leicester ganó el título con una masa salarial de unos 80 millones de libras, la decimoquinta de la liga, por debajo incluso del Aston Villa, que terminó último. Gigantes como el Manchester City multiplicaban ese gasto por tres. En una era en la que el dinero parecía haber comprado toda sorpresa, un club pequeño demostró que el fútbol aún guardaba espacio para lo imposible. Fue el primer campeón inédito de Inglaterra desde el Nottingham Forest de 1977-78.
"No fue casualidad ni un golpe de suerte: fue trabajo, unidad y coraje. El Leicester convirtió el 5000-1 en el símbolo eterno de que nada está escrito."
Revive el milagro en Fut Simulator
¿Habría aguantado el Leicester con otro calendario? ¿Y si el Tottenham no se hubiera derrumbado en Stamford Bridge? En Fut Simulator puedes revivir y simular aquella Premier League 2015-16 partido a partido, recrear la campaña de los Foxes o ponerlos a competir en torneos y ligas para ver cuántas veces vuelven a tocar el cielo. Elige al Leicester de Ranieri, simula la temporada del milagro y comprueba si el prodigio se repite. La historia ya ocurrió una vez; ahora te toca a ti volver a escribirla.
