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Newcastle 2-2 Liverpool: penalti en el minuto 99

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St. James' Park llevaba noventa y nueve minutos creyendo que iba a ganar. Cuando el árbitro señaló el punto de penalti en el descuento del descuento, el Newcastle ganaba 2-1 y llevaba cuarenta y dos minutos defendiendo una ventaja que había construido en dos minutos.

Dominik Szoboszlai lo transformó y el marcador quedó en 2-2. El Liverpool se llevó un punto de un partido en el que remató veintisiete veces; el Newcastle perdió dos en el último suspiro.

Un comienzo perfecto para el local

Anthony Elanga marcó en el minuto 5. Un gol tan temprano ante el Liverpool obliga al visitante a jugar el resto del partido a contracorriente, y eso fue exactamente lo que ocurrió: a partir de ahí, el Liverpool tuvo la pelota y el Newcastle tuvo el plan.

Los cincuenta minutos siguientes fueron de asedio con cuentagotas. El Liverpool terminó el partido con el 60,8% de posesión y veintisiete remates, una cifra enorme, pero solo siete acabaron entre los tres palos. El Newcastle defendía junto, corría al espacio y aceptaba el desgaste.

El precio de ese plan se vio en las tarjetas. Yoane Wissa fue amonestado en el 25 y Lewis Miley en el 34; el Liverpool respondió con dos amarillas casi simultáneas en el minuto 30, a Miloš Kerkez y a Jeremie Frimpong.

Dos minutos que parecían decisivos

El empate llegó en el minuto 55 por medio de Cody Gakpo, y duró exactamente ciento veinte segundos. En el 57, Joe Willock volvió a poner por delante al Newcastle.

Merece la pena detenerse en ese gol: Willock entró desde el banquillo y marcó el 2-1. Es la clase de aportación que cambia un partido y que suele quedar sepultada cuando el resultado final no acompaña.

A partir del 57, el guion fue previsible y el Newcastle lo asumió: replegarse, aguantar y gestionar. Jacob Ramsey vio amarilla en el 65 y Jacob Murphy en el 79, las dos con el equipo ya volcado en defender la ventaja.

Nueve minutos de descuento

El tramo final fue una acumulación de señales. Virgil van Dijk vio amarilla en el minuto 90. En el 90+3 la vio Lukáš Horníček, el portero del Newcastle, en la clase de amonestación que casi siempre llega por administrar los tiempos.

Y en el minuto 90+9, con el partido ya prolongado hasta un punto poco habitual, llegó el penalti. Szoboszlai lo convirtió y el Liverpool empató un partido que había perdido dos veces.

Nueve minutos de añadido no son un capricho: son la suma de cinco amarillas locales, tres visitantes, cuatro goles y las interrupciones que impone un partido en el que un equipo defiende una ventaja mínima.

Lo que dicen los números

El Liverpool remató veintisiete veces y llevó siete a puerta. El Newcastle remató trece y acertó cuatro. El local marcó dos goles con cuatro tiros entre los tres palos; el visitante necesitó veintisiete intentos para hacer dos.

La eficacia estuvo del lado del Newcastle durante todo el partido, y esa es precisamente la razón por la que el empate final duele más: hizo el partido que necesitaba hacer, con los recursos que tenía, y aun así no sumó los tres puntos.

Los 52.630 espectadores de St. James' Park vieron a su equipo por delante en el marcador durante cincuenta y siete de los noventa y nueve minutos que duró el encuentro.

Lo que queda por delante

El Newcastle se lleva un punto y la sensación de haber merecido tres. También se lleva la constatación de que su plan funciona contra el Liverpool: adelantarse dos veces a este rival no es casualidad.

El Liverpool arranca sumando fuera de casa después de ir por detrás dos veces, que es lo que suelen hacer los equipos que aspiran a todo, aunque veintisiete remates para dos goles sea un dato que su cuerpo técnico querrá corregir cuanto antes.

El único empate de la jornada

El 2-2 de St. James' Park fue el único reparto de puntos de toda la primera jornada. En los otros nueve partidos hubo ganador: siete victorias locales y dos visitantes, en un fin de semana con treinta goles y una media de tres por encuentro.

Ese detalle cambia la lectura del punto. En una jornada en la que casi todo el mundo ganó o perdió, el Newcastle fue el único equipo que se quedó a medio camino, y lo hizo desde la posición más incómoda posible: ganando hasta el minuto noventa y nueve.

También conviene señalar lo contrario. De los diez partidos, este fue el único en el que un equipo se adelantó dos veces y no se llevó los tres puntos, lo que dice tanto del plan del Newcastle como de la insistencia del Liverpool.

Con veintisiete remates, el Liverpool firmó además el registro ofensivo más alto de la jornada sin que eso se tradujera en una victoria. Es la clase de partido que en marzo se recuerda por el punto y no por el volumen.

Las tarjetas cuentan la otra mitad de la historia. El Newcastle recibió cinco amarillas y el Liverpool tres, ocho en total, y las dos últimas locales llegaron en el minuto 79 y en el 90+3, cuando el equipo ya no jugaba a otra cosa que a que pasara el tiempo. Defender una ventaja de un gol contra un rival que remata veintisiete veces tiene ese precio.

"Dos veces por delante, cuarenta y dos minutos defendiendo la ventaja y un penalti en el minuto noventa y nueve. El Newcastle perdió dos puntos cuando el partido ya no cabía en el reloj."

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