Premier League y EFL: 1.500 millones y un nuevo regulador
En la temporada 2024/25 los clubes de la Premier League facturaron 6.800 millones de libras. Los del Championship, 942 millones. Siete veces menos, según el Annual Review of Football Finance de Deloitte, y en una división que está a un solo ascenso de distancia. Ese desnivel es el que explica las dos historias que dominan el fútbol inglés este verano: una oferta de dinero sobre la mesa y un regulador estatal que acaba de empezar a funcionar.
Qué votó la Premier League y qué sigue sin estar firmado
El 30 de julio de 2026 los clubes de la Premier League aprobaron por unanimidad una propuesta financiada para una nueva alianza estratégica con la EFL. El comunicado oficial de la liga es deliberadamente escueto y conviene leerlo despacio: dice que la propuesta se ofrecerá formalmente a la EFL para su discusión con sus clubes. No dice que exista un acuerdo. De hecho, el comunicado de la Premier League no confirma ninguna cifra concreta: las que circulan proceden de reportes de prensa, no de la liga.
La oferta se trasladó formalmente a la EFL en los primeros días de agosto. La respuesta institucional fue igual de medida: la EFL toma nota de la posición de la Premier League y espera recibir la propuesta formal para su consideración. Su junta directiva revisará el detalle completo (beneficios, implicaciones y encaje con los intereses a largo plazo de sus 72 clubes) antes de discutirlo con los miembros y decidir los siguientes pasos.
Así que, a 12 de agosto de 2026, el estado real del asunto es este: hay una oferta unánime por un lado y un proceso de evaluación abierto por el otro. No hay acuerdo cerrado, no hay firma y tampoco hay rechazo. Se ha reportado además que en la EFL se percibe la propuesta como próxima a una oferta anterior de 2023 que nunca llegó a cerrarse, lo que da una idea de por qué la respuesta ha sido cautelosa. Cualquier titular que hable de acuerdo histórico va por delante de los hechos.
El dinero: cuánto, cuándo y de dónde sale
Según los reportes publicados, el paquete rondaría los 1.500 millones de libras a lo largo de una década, un promedio aproximado de 150 millones por año, y se aplicaría en escala ascendente desde la propia temporada 2026/27.
- 2026/27: menos de 100 millones de libras.
- 2027/28: más de 130 millones.
- Desde el tercer año: alrededor de 160 millones anuales.
- Todo ello se sumaría a los 1.600 millones cada tres años que, según su propio comunicado, la Premier League ya invierte en el resto del fútbol inglés y en las comunidades.
El origen del dinero también importa. Los reportes apuntan a un aumento del gravamen sobre traspasos de la Premier League, del 4% al 6%, y a que las aportaciones sean proporcionales a los ingresos de cada club. El paquete incluiría además un fondo de rescate para clubes de la EFL en dificultades graves y una bolsa reservada específicamente a infraestructura, es decir, dinero que no puede acabar en salarios ni en fichajes. Y, punto clave para el Championship, una reducción gradual de los pagos por descenso.
Pagos por descenso (parachute payments): el nudo de todo
Los pagos por descenso son la compensación que la Premier League entrega a los clubes que bajan, para amortiguar el golpe de perder de un año a otro la mayor parte de sus ingresos televisivos. Se abonan en escala decreciente durante tres temporadas: en torno al 55% de la parte igualitaria del reparto televisivo el primer año, un 45% el segundo y un 20% el tercero. En términos prácticos, en 2025/26 cada club en su primer año de cobro percibe alrededor de 49 millones de libras.
El efecto sobre el Championship es enorme. Deloitte cifra los pagos por descenso recibidos por clubes de la división en torno a 185 millones de libras en 2024/25. Un puñado de equipos cobra esas cantidades mientras el resto compite con presupuestos que no se acercan ni de lejos. Para la EFL, eso no es un colchón: es una distorsión permanente de la competencia. Para la Premier League, en cambio, son esenciales, porque dan al recién ascendido la confianza para invertir sabiendo que un descenso inmediato no lo hunde.
El resultado colectivo es conocido. En 2024/25 los clubes del Championship acumularon 436 millones de libras de pérdidas operativas y 355 millones de pérdidas antes de impuestos, con solo dos clubes en beneficio. Y esos números salieron de una temporada en la que los ingresos de la división cayeron por primera vez desde la pandemia.
Por qué los clubes gastan por encima de sus ingresos
La respuesta corta es que el premio es demasiado grande para resistirse. Deloitte calculó que el ganador de la final del play-off del Championship de 2026 obtendría un incremento de ingresos de al menos 205 millones de libras repartidos en tres temporadas, cifra que puede acercarse a los 365 millones si además logra mantener la categoría el primer año. Es el partido más valioso del mundo, y se juega a noventa minutos.
Ante un premio así, la aritmética del propietario cambia. Perder diez o quince millones al año durante tres temporadas es, visto fríamente, una apuesta razonable si la probabilidad de ascender es apreciable. El problema es que veinticuatro clubes hacen ese mismo cálculo a la vez y solo tres suben. La consecuencia es una división entera compitiendo estructuralmente en pérdidas, con la sostenibilidad financiera dependiendo de que el dueño de turno siga inyectando dinero. Cuando ese dueño se cansa, el club entra en crisis. Ese es el patrón que el nuevo marco regulatorio quiere romper.
Qué puede hacer el regulador y qué no
El Independent Football Regulator (regulador independiente del fútbol) nació de la Football Governance Act 2025 y supervisa las cinco primeras divisiones del fútbol masculino inglés: Premier League, Championship, League One, League Two y National League. Su presidente es David Kogan, ejecutivo con décadas de experiencia negociando derechos audiovisuales precisamente para la Premier League y la EFL. Marca el paso del fútbol inglés desde la autorregulación hacia la supervisión estatutaria.
Estas son, en concreto, sus palancas:
- Licencia obligatoria: desde la temporada 2027/28 ningún club de esas cinco divisiones podrá competir sin licencia de operación, con requisitos que se publican a lo largo de 2026.
- Sostenibilidad financiera: para obtener la licencia el club debe demostrar planes financieros realistas, sometidos a escenarios de estrés y respaldados por financiación creíble.
- Control de propietarios y directivos, gobernanza corporativa y obligación de consultar a la afición.
- Protección del patrimonio: desde el 5 de mayo de 2026 un club no puede vender o disponer de su estadio ni nombrar administrador concursal sin autorización del regulador.
- Poder de última instancia (backstop) sobre el reparto de ingresos: si Premier League y EFL no pactan, cualquiera de las dos puede activar un proceso que empieza en mediación y, si fracasa, termina con una resolución vinculante en la que el regulador elige entre las propuestas presentadas por cada liga.
Y esto es lo que el regulador no es. No fija un tope salarial ni sustituye las reglas de control de costes de cada liga. No reparte el dinero a su antojo: en el mecanismo de última instancia escoge entre las propuestas de las partes, no redacta la suya. No decide sobre lo deportivo ni sobre los calendarios. No cubre el fútbol femenino ni las divisiones por debajo de la National League. Y, sobre todo, no puede obligar a firmar: su papel es forzar una resolución cuando la negociación se atasca, no negociar en nombre de nadie. Por eso ambas partes han preferido, hasta ahora, seguir hablando entre ellas: el comunicado de la EFL menciona expresamente que ha habido conversaciones con la Premier League y con el propio regulador en los últimos meses.
Falta además la pieza que puede reordenar el debate. El regulador está preparando el informe State of the Game, que examinará de forma explícita los pagos por descenso y el reparto de ingresos en toda la pirámide. Se espera un borrador durante 2026 y la versión final en la primavera de 2027, lo que significa que la foto financiera del fútbol inglés todavía puede cambiar después de que este paquete se cierre o se caiga.
"El informe servirá para iluminar las presiones financieras, los vacíos de gobernanza y los riesgos estructurales de la pirámide del fútbol inglés, según David Kogan, presidente del regulador."
Para un aficionado del Championship, el resumen es sencillo. Hay más dinero ofrecido que nunca, pero todavía no aceptado. Hay una promesa de recortar poco a poco los pagos por descenso, que es la reforma que de verdad cambiaría la competitividad de la división. Y hay, por primera vez, un árbitro externo con capacidad de imponer una solución si las dos ligas no se ponen de acuerdo. Lo que ocurra en las próximas semanas dirá si el reparto de ingresos del fútbol inglés se pacta o se decide desde fuera.
Mientras tanto, el dinero se decidirá en los despachos, pero la tabla se sigue decidiendo en el campo. En Fut Simulator puedes adelantarte y ver cómo queda todo:
- Simula la temporada completa del Championship, la League One o la League Two y consulta la clasificación resultante.
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