Squad Cost Ratio: las nuevas reglas de la Premier League
El 21 de noviembre de 2025, catorce de los veinte clubes de la Premier League votaron a favor de cambiar las reglas del dinero. Catorce era exactamente el mínimo necesario para aprobar una modificación normativa: ni un voto de sobra. Con esa mayoría justa quedó fijado el sistema que rige desde la temporada 2026-27, el Squad Cost Ratio (SCR), y quedó fechada la retirada de las Profitability and Sustainability Rules, las PSR que en 2024 dejaron a Everton y a Nottingham Forest peleando el descenso con puntos de menos.
Conviene separar bien las dos épocas, porque casi todo el ruido que se lee sobre las reglas financieras del fútbol inglés mezcla un sistema que ya no existe con otro que apenas ha empezado a aplicarse. Las PSR fueron la norma hasta el final de 2025-26 y siguen siendo el marco con el que se juzgan los incumplimientos de aquellos ejercicios. El SCR gobierna lo que ocurra a partir de 2026-27.
Qué era la PSR y por qué llegó a su límite
La PSR medía pérdidas, no gasto. Un club que hubiera estado las tres temporadas del periodo evaluado en la Premier League podía perder hasta 105 millones de libras acumulados. Si parte de ese trienio se había disputado en la Championship, el techo bajaba: 83 millones con una temporada fuera de la máxima categoría y 61 millones con dos. Además, solo una fracción de esas pérdidas podía salir de la caja del propio club; el resto tenía que estar respaldado por los propietarios mediante compra de acciones, la llamada financiación asegurada.
El problema era estructural. La PSR miraba hacia atrás, hacia ejercicios contables ya cerrados, y el castigo llegaba cuando el equipo que había gastado de más ya era otro. Los expedientes también eran lentos: el caso del Leicester City se remitió a una comisión independiente en mayo de 2025, la vista duró una semana en noviembre, la resolución se publicó el 5 de febrero de 2026 y la apelación no se resolvió hasta el 8 de abril. Casi un año entre la acusación y la sanción firme, con una plantilla y un cuerpo técnico distintos de los que habían generado el desfase.
Cómo funciona el Squad Cost Ratio: el 85% y el margen del 30%
El SCR no mira pérdidas: mira una proporción. Divide el coste de la plantilla entre los ingresos futbolísticos del club y exige que el resultado no supere el 85%. Es la misma lógica que usan las ligas norteamericanas y la UEFA, y desplaza la conversación desde el balance contable hacia una pregunta mucho más directa: cuánto de lo que entra se está yendo en fútbol.
En el numerador entran los salarios de los futbolistas y del entrenador principal, las comisiones de agentes y la amortización o el deterioro de los traspasos. Quedan fuera el personal administrativo, el área comercial y los técnicos ayudantes. En el denominador van los ingresos comerciales, la taquilla, los pagos centrales de la liga y los ingresos por competiciones de copa —FA Cup, EFL Cup, torneos de la UEFA y el Mundial de Clubes—, ajustados por el resultado neto de la compraventa de jugadores. Vender bien, por tanto, sigue aliviando: no porque tape un agujero, sino porque agranda el denominador.
Ese 85% es el umbral verde. Por encima existe un margen plurianual del 30% que sitúa el umbral rojo en el 115%. Ese colchón no es infinito ni gratuito: se consume cuando el club rebasa el 85% y se recupera a razón de un 10% por cada ejercicio en cumplimiento. La foto se toma el 1 de marzo, justo después del mercado de invierno, con un control adicional en octubre.
La transición no fue inmediata. El SCR debía entrar antes, pero en febrero de 2025 los clubes votaron mantener la PSR una temporada más y el nuevo sistema funcionó en paralelo, en modo sombra, midiendo sin sancionar. Ese periodo de prueba es la razón por la que los clubes llegaron a 2026-27 sabiendo aproximadamente dónde estaban.
De la multa al descuento de puntos: seis y subiendo
Entre el umbral verde y el rojo la sanción es económica: una tasa proporcional al exceso, calculada en función de cuánto se rebasa el 85%. Es un peaje, no un castigo deportivo. El club paga y sigue compitiendo con la misma puntuación, lo que convierte el tramo intermedio en una decisión de negocio: gastar de más tiene precio, y ese precio se conoce de antemano.
Cruzar el umbral rojo cambia la naturaleza del asunto. Ahí la norma prevé una deducción fija de seis puntos, que aumenta en un punto por cada 6,5 millones de libras gastados por encima de ese límite. Es la diferencia más importante respecto a la PSR: el número deja de depender de la valoración caso por caso de una comisión y pasa a salir de una fórmula.
¿Y qué es exactamente un descuento de puntos? No es una multa diferida ni un asterisco en la clasificación final. Los puntos se restan de forma inmediata sobre la tabla en vigor, aparecen en la clasificación del fin de semana siguiente y actúan con efecto retroactivo sobre partidos ya jugados y ganados. Un equipo puede acostarse decimocuarto y despertarse en zona de descenso sin haber disputado un minuto. Existe una vía de apelación ante un consejo independiente que puede confirmar la sanción, reducirla o incluso ampliarla.
Los precedentes: Everton, Nottingham Forest y Leicester City
Los tres casos ingleses de deducción por motivos financieros se resolvieron bajo el sistema antiguo, no bajo el SCR. Es la confusión más habitual y merece la pena fijarla antes de repasarlos.
El Everton fue sancionado el 17 de noviembre de 2023 con diez puntos: su cálculo de PSR arrojó 124,5 millones de libras de pérdidas en el periodo cerrado en 2021-22, es decir, 19,5 millones por encima del techo de 105. El 26 de febrero de 2024, un consejo de apelación redujo el castigo a seis puntos. Semanas después, en abril, el club recibió dos puntos más por un segundo incumplimiento, el del trienio cerrado en 2022-23, que superó el límite en 16,6 millones. Ocho puntos en total dentro de una misma temporada.
El Nottingham Forest perdió cuatro puntos el 18 de marzo de 2024. Su umbral no era de 105 millones sino de 61, porque dos de las tres temporadas evaluadas se habían jugado en la Championship, y lo rebasó en 34,5 millones. El club apeló y la deducción se confirmó.
La comparación explica por qué el sistema antiguo generaba tanta discusión: el Nottingham Forest excedió su límite por bastante más dinero que el Everton y recibió menos puntos de sanción. Bajo la PSR el tamaño del castigo era discrecional y dependía de agravantes, atenuantes y del grado de cooperación del club durante el expediente. Dos incumplimientos parecidos podían terminar en cifras muy distintas.
El caso más reciente es el del Leicester City. El 5 de febrero de 2026, una comisión nombrada por la Premier League le impuso seis puntos de deducción por incumplir las reglas de rentabilidad de la EFL en 2023-24, con un exceso de 20,8 millones de libras sobre el umbral aplicable; al club también se le reprochó no entregar sus cuentas anuales cuando se le requirieron. La sanción se cumplió en la Championship, porque para entonces el equipo ya había descendido. Tanto el club como la liga apelaron —uno pidiendo menos puntos, la otra pidiendo más— y el 8 de abril de 2026 el consejo de apelación desestimó ambos recursos. Leicester terminó descendiendo a la League One ese mismo mes.
Lo que el nuevo sistema no resuelve
El SCR no viaja solo. Le acompaña un segundo bloque, las Sustainability and Systemic Resilience (SSR), construido sobre tres pruebas: capital circulante a corto plazo, liquidez a medio plazo y patrimonio positivo a largo plazo. Aquí no hay sanción automática. Un club que falle una prueba debe presentar un plan de negocio que demuestre el regreso al cumplimiento, y solo si no lo hace se abre la puerta a restricciones de gasto, vigilancia reforzada o expediente disciplinario.
En la misma votación cayó la propuesta más agresiva, el llamado anchoring: un tope de gasto ligado a cinco veces los ingresos audiovisuales centrales del último clasificado. Se rechazó por doce votos en contra, siete a favor y una abstención, con la amenaza legal del sindicato de futbolistas y de las agencias encima de la mesa por su parecido con un salary cap.
Y queda una asimetría difícil de digerir para el aficionado. Los clubes que disputan competición europea siguen sometidos además al squad cost rule de la UEFA, más severo: un 70% de los ingresos, aplicado de forma plena desde 2025-26. Un club inglés en Europa convive por tanto con dos techos distintos, uno doméstico y otro continental, y en la práctica manda el más bajo. Dos equipos de la misma liga pueden estar jugando con reglas de gasto diferentes según si el año anterior acabaron quintos o séptimos.
"Bajo la PSR se juzgaba lo que un club había perdido; bajo el SCR se mide lo que un club se puede permitir."
A fecha de hoy ningún club ha sido sancionado bajo el SCR: el primer control real llega el 1 de marzo, ya dentro de la temporada 2026-27. Hasta entonces, lo único verificable son las deducciones del sistema anterior y la sensación, extendida entre los aficionados, de que la clasificación ya no se decide solo en el campo.
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