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Por qué la Premier League tiene más dinero que nadie

Fut Simulator Pro··11 min de lectura

Cada verano, cuando abre el mercado, se repite la misma comparación incómoda: un club inglés de media tabla puede pagar por un jugador más de lo que gasta el campeón de otra liga grande. No es una impresión ni un tópico. Es aritmética, y casi toda la explicación cabe en dos palabras: derechos audiovisuales. La Premier League no ingresa más porque sus estadios sean mejores ni porque sus camisetas se vendan más caras, aunque ambas cosas ayuden. Ingresa más porque vende sus partidos al mundo entero por una cifra que ninguna otra competición se acerca a igualar, y porque reparte ese dinero de una manera que refuerza a toda la liga en lugar de a dos o tres clubes.

La distancia no es grande: es de otra categoría

Empecemos por los contratos. La Premier League vendió sus derechos domésticos para el ciclo que arranca en 2025-26 por unos 6.700 millones de libras repartidos en cuatro temporadas, con Sky Sports y TNT Sports como titulares y hasta 270 partidos en directo por curso; supuso una subida de alrededor del cuatro por ciento respecto al acuerdo anterior. La Bundesliga, que presume con razón del segundo mejor contrato nacional del fútbol mundial, cerró 1.121 millones de euros por temporada para el periodo 2025-26 a 2028-29, aunque esa cifra se reparte entre los treinta y seis clubes de sus dos primeras divisiones. La Serie A ronda los 900 millones de euros anuales con DAZN y Sky.

Pero el contrato es solo la mitad de la historia. Lo que de verdad marca la diferencia es cuánto acaba llegando a cada club. En la temporada 2024-25, el campeón inglés, el Liverpool, se llevó unos 174,9 millones de libras en pagos centrales, en torno a 213 millones de euros. El último clasificado, el Southampton, cobró 109,2 millones de libras, alrededor de 130 millones de euros. Compárese con Italia: el club que más ingresó por televisión en la Serie A de esa misma campaña fue el Inter, con 81,9 millones. El peor pagado de Inglaterra cobró bastante más que el mejor pagado de Italia.

El reparto inglés: por qué el colista también cobra

El modelo británico se apoya en tres patas. La primera es una parte igual para los veinte clubes, que en 2024-25 rondó los 96,9 millones de libras por equipo sumando el reparto lineal de los derechos domésticos, el de los internacionales y los ingresos comerciales centrales. La segunda son los pagos por mérito según la posición final: el campeón cobró 53,1 millones de libras y el vigésimo 2,6 millones, con un escalón de unos 2,7 millones por puesto. La tercera son los pagos por aparición televisiva, que premian a los equipos cuyos partidos se emiten más veces en directo.

El resultado de esa mezcla es una proporción de aproximadamente 1,6 a 1 entre el primero y el último de la tabla. Es una desigualdad muy contenida para un deporte en el que los premios deportivos suelen dispararse. Y tiene consecuencias prácticas evidentes: un recién ascendido llega con un suelo de ingresos que le permite competir en el mercado desde el primer día, y un club de mitad de tabla puede planificar a varios años sin depender de vender a su mejor jugador cada verano. La liga se vuelve más plana por arriba y mucho más rica por abajo.

España e Italia: otro dinero y otra filosofía

España vivió durante décadas con venta individual de derechos, un sistema en el que los dos grandes negociaban por su cuenta y la brecha se disparaba. El Real Decreto-ley 5/2015 impuso la comercialización conjunta y, sobre todo, un límite legal a la diferencia entre lo que ingresa el club que más cobra y el que menos. LaLiga reparte según tres criterios, una parte igual para todos, el rendimiento deportivo y el llamado impacto social, que mide la capacidad de cada club de generar audiencia y recursos. La propia patronal ha destacado que la distancia entre el que más cobra y el que menos pasó de nueve veces en 2014-15 a 3,5 veces en 2018-19.

Aun así, la foto sigue siendo más desigual que la inglesa. En 2024-25 el Real Madrid ingresó 157,9 millones de euros por derechos audiovisuales y el Barcelona 156,5, mientras que en la parte baja el Valladolid se quedó en 41,5, Las Palmas en 40,6 y el Leganés en 39,9. En Italia la horquilla es parecida: el Inter cobró 81,9 millones y el Venezia, último, 25,5, una proporción de 3,2 a 1 dentro de un reparto total que además cayó respecto al ciclo anterior. En España e Italia el reparto premia mucho más el tamaño histórico y la audiencia; en Inglaterra, el suelo.

El peso decisivo de los derechos internacionales

La palanca que más ha ensanchado la brecha en la última década no está en el Reino Unido, sino fuera. Durante el ciclo 2022-2025 los derechos internacionales de la Premier League alcanzaron unos 5.300 millones de libras frente a los 5.100 millones de los domésticos: fue la primera vez que el dinero de fuera superó al de casa. En el ciclo actual la tendencia se ha consolidado, con los derechos internacionales en torno a 2.100 millones de libras por temporada frente a unos 1.670 millones del acuerdo doméstico.

Ese detalle importa más de lo que parece por cómo se reparte. En Inglaterra una parte sustancial del dinero internacional entra en el bloque que se divide a partes iguales entre los veinte clubes: en 2024-25 fueron unos 59,2 millones de libras por equipo solo de esa fuente, más que lo que muchos clubes continentales ingresan por televisión en total. Ninguna otra liga europea ha conseguido monetizar el mercado exterior a esa escala, y esa es la razón por la que la brecha ya no se explica solo con el tamaño de la audiencia británica.

Francia: la advertencia de lo que puede salir mal

El caso francés demuestra que estas cifras no son un derecho adquirido. En 2018 la Ligue 1 celebró una subasta histórica que superó los mil millones de euros por temporada para el periodo 2020-2024, una cifra cercana a 1.153 millones que suponía una subida de casi el sesenta por ciento respecto al ciclo anterior y colocaba a Francia en el pelotón de las grandes. Mediapro, el principal adjudicatario, lanzó su canal Téléfoot, dejó de pagar los plazos comprometidos y el acuerdo se canceló en diciembre de 2020, apenas una temporada después de empezar.

La liga fue encadenando soluciones provisionales hasta firmar con DAZN un contrato de cinco años que también saltó por los aires tras una única campaña: en 2025 ambas partes cerraron un acuerdo de salida en el que la plataforma pagó 100 millones de euros por romper. Sin ningún operador dispuesto a pagar el precio de salida, la LFP optó por convertirse en su propio emisor y lanzó Ligue 1+, que desde la temporada 2025-26 es la casa doméstica del campeonato, con una suscripción de 14,99 euros al mes y más de 600.000 abonados en su primera semana. Francia pasó de rozar el club de los mil millones a autodistribuirse en seis años.

Qué pasa cuando ese dinero llega al mercado

La traducción deportiva es inmediata. En el verano de 2025 los clubes de la Premier League gastaron un récord de 3.190 millones de libras en fichajes, muy por encima del anterior máximo de 2.460 millones registrado en 2023. Según el análisis de Deloitte, ese desembolso representó el 51 por ciento del gasto bruto de las cinco grandes ligas europeas juntas, con un gasto neto inglés de unos 1.400 millones de euros mientras la Bundesliga y la Ligue 1 cerraban el mercado como vendedoras netas. La lógica es sencilla: cuando el peor clasificado tiene garantizados más de cien millones de libras, el suelo de la liga sostiene ofertas que en otros países solo puede hacer el campeón.

Conviene no confundir ingreso con salud financiera. El propio informe anual de Deloitte sobre las finanzas del fútbol europeo señala que el mercado continental superó por primera vez los 40.000 millones de euros en 2024-25, con las cinco grandes ligas aportando 21.600 millones, y que aun así las pérdidas agregadas antes de impuestos de esos clubes empeoraron hasta unos 1.500 millones. Más dinero entrando no significa automáticamente más dinero quedándose: buena parte se va en salarios y amortizaciones. Pero para la competitividad deportiva lo que cuenta es la capacidad de gasto, y ahí la ventaja inglesa no ha dejado de ampliarse.

"En Inglaterra el último de la tabla cobra por televisión más que el primero de Italia. Ahí empieza casi todo lo demás."
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"El dinero no compra los puntos, pero sí compra los intentos; y a lo largo de una temporada entera, eso acaba notándose."

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