Villa y Palace: 44 años de espera y una primera vez
En siete días de mayo de 2026, dos clubes ingleses levantaron dos trofeos europeos. Conviene decir de entrada que eso, por sí solo, ya no es noticia: pasó exactamente lo mismo la temporada anterior con el Tottenham y el Chelsea, y también en 2022-23 con el Manchester City y el West Ham. Es la tercera vez en cuatro años.
Lo interesante no es la bandera, sino los dos relojes. El Aston Villa llevaba cuarenta y cuatro años sin ganar en Europa y treinta sin ganar nada. El Crystal Palace no había jugado nunca una final continental. Dos esperas que no se parecen en nada y que terminaron con una semana de diferencia.
Estambul: el Villa no dejó que fuera un partido
La final de la Europa League se jugó el 20 de mayo en el Beşiktaş Park, y figura en las actas como Freiburg 0-3 Aston Villa porque al club alemán le correspondió la condición administrativa de local. En el campo no hubo tal cosa: el Villa mandó desde el principio y liquidó la final antes de que el Freiburg pudiera hacerse una idea.
Youri Tielemans abrió en el minuto 41 con una volea nacida de una jugada de balón parado. En el 45+3, Emiliano Buendía metió un remate curvado desde el área que dejó el descanso en 2-0 y la final prácticamente resuelta. Morgan Rogers cerró en el 58 empujando de cerca un centro del propio Buendía, que acabó elegido mejor jugador del partido.
Unai Emery formó con Martínez en la portería, una línea de cuatro con Cash, Konsa, Torres y Digne, y un recurso de emergencia en el medio: Victor Lindelöf jugó de mediocentro porque Amadou Onana arrastraba una lesión de gemelo. Delante, McGinn, Buendía y Rogers por detrás de Ollie Watkins. Para el Freiburg de Julian Schuster era la primera final continental de su historia.
Emery y la competición que se ha hecho suya
El título de Estambul fue el quinto de Europa League de Unai Emery. Tres los ganó con el Sevilla, entre 2014 y 2016, uno con el Villarreal en 2021 y este con el Aston Villa. Ningún otro entrenador se ha acercado a esa cifra, y la explicación no es misteriosa: sus equipos compiten mejor a doble partido que a lo largo de una liga.
El camino lo respalda. El Villa terminó segundo en la fase de liga con siete victorias en ocho partidos, lo que le ahorró el play-off y le metió directo en octavos. Allí eliminó al Lille por 3-0 global, con un cabezazo de Watkins en Francia y un 2-0 en Villa Park. En cuartos pasó por encima del Bologna con un 7-1 en el global. Y en semifinales resolvió un duelo inglés contra el Nottingham Forest: perdió 1-0 en el City Ground con un penal de Chris Wood y ganó 4-0 la vuelta con doblete de John McGinn.
Leipzig: el Palace ganó con lo justo, que es como se gana
Siete días después, el 27 de mayo en el Red Bull Arena de Leipzig, el Crystal Palace ganó su primera final europea por 1-0 al Rayo Vallecano. El gol llegó en el minuto 51 y fue de los que no salen en los resúmenes bonitos: Adam Wharton disparó desde fuera del área, Augusto Batalla no pudo blocar y Jean-Philippe Mateta empujó con la izquierda desde seis metros.
Oliver Glasner planteó un 3-4-3 con Henderson en la portería, Muñoz y Mitchell en los carriles y Sarr, Yéremy Pino y Mateta arriba. Wharton, que llegó al partido con dudas físicas, jugó y se llevó el premio al mejor del encuentro. El Rayo de Íñigo Pérez movió cinco fichas en la segunda mitad sin encontrar el empate. 39.176 espectadores y arbitraje del italiano Maurizio Mariani.
Mateta celebró con su patada al banderín de córner de siempre. En enero había estado cerca de fichar por el Milan y una lesión de rodilla tumbó la operación; cinco meses después marcaba el gol que da el primer título europeo de la historia de su club.
El camino largo del Palace
Si el Villa entró por la puerta grande, el Palace hizo el recorrido completo. Empezó en agosto de 2025 con una previa contra el Fredrikstad noruego que resolvió por 1-0 global. En la fase de liga acabó décimo con diez puntos, lo que le obligó a jugar el play-off de eliminatorias contra el Zrinjski Mostar.
Desde ahí encadenó cuatro eliminatorias: 3-1 al Zrinjski, 2-1 al AEK Larnaca con un gol de Ismaïla Sarr en el minuto 99 de la prórroga y el rival acabando con nueve, 4-2 a la Fiorentina y 5-2 al Shakhtar Donetsk en semifinales. Dieciséis partidos europeos para llegar a Leipzig.
Dos relojes muy distintos
- El Aston Villa llevaba 44 años sin un título europeo: el anterior fue la Copa de Europa de 1982.
- Y llevaba 30 años sin ganar nada en absoluto: su último trofeo era la Copa de la Liga inglesa de 1996.
- El Crystal Palace nunca había jugado una final europea, y este es su primer título continental.
- Pero su sequía era la contraria: venía de ganar la FA Cup de 2025 al Manchester City, el primer gran trofeo de su historia, y después la Community Shield.
- Para el Freiburg, rival del Villa, era también la primera final europea de su historia.
Qué compró cada título
El del Villa dejó una paradoja administrativa. Ganar la Europa League da plaza en la fase liga de la Champions, pero el Villa ya estaba clasificado por su cuarto puesto en la Premier League. Esa plaza quedó libre y bajó por la lista de acceso hasta el Sporting CP, que se metió en la fase liga gracias a un título que ganó otro. En dinero, el Villa se llevó del orden de cuarenta millones de libras en premios.
El del Palace fue más directo: plaza en la fase liga de la Europa League 2026-27 y unos 21,5 millones de libras por toda la campaña, entre participación, premios por ronda, valor de mercado y el bonus de la final. La Premier League confirmó además que su entrada no le quitaba el sitio a ningún otro club inglés: la liga tendrá nueve equipos en competición europea esta temporada, cinco en Champions, tres en Europa League y uno en Conference.
Y en agosto llegó la factura
El 12 de agosto, en Salzburgo, el Aston Villa jugó la Supercopa de Europa contra el PSG y perdió 2-1. Pero el partido dejó el mejor titular del verano en el bando derrotado: Brian Madjo, delantero de diecisiete años, debutaba oficialmente con el Villa y empató de volea en el minuto 45. Con 17 años y 212 días se convirtió en el goleador más joven de la historia de la Supercopa.
Doué desniveló en el 61 con un gol que el asistente anuló por fuera de juego y que el VAR devolvió. Madjo tuvo otras tres ocasiones que se le fueron fuera. A veces la mejor historia de un partido la escribe el que pierde.
"Cuarenta y cuatro años tardó el Villa en volver a ganar en Europa. El Palace tardó toda su historia en llegar a una final. Ganaron con siete días de diferencia."
