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Pelé y el Brasil de 1970: el Rey del Mundial de México

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El 21 de junio de 1970, bajo el sol del Estadio Azteca, un equipo dejó de ser un simple campeón para convertirse en leyenda. Brasil venció a Italia por 4-1 en la final del Mundial de México y selló, para muchos, la coronación del mejor equipo de la historia del fútbol. En el centro de todo estaba Edson Arantes do Nascimento, el hombre al que el planeta llama, simplemente, Pelé: O Rei, el Rey.

El día del Azteca: 4-1 y una obra de arte

La final fue un duelo entre dos gigantes. Italia, dueña de un catenaccio férreo, alcanzó el empate tras el gol de Roberto Boninsegna, que aprovechó un desajuste defensivo. Pero antes, en el minuto 18, Pelé ya había abierto el marcador con un cabezazo majestuoso, suspendido en el aire, tras un centro de Rivelino. Aquel salto quedó grabado como una de las imágenes eternas del torneo.

En la segunda mitad, Brasil desplegó su carnaval. Gérson clavó un zurdazo desde fuera del área, Jairzinho empujó el tercero y, en el minuto 86, llegó la sinfonía final. Clodoaldo regateó a media Italia en su propio campo, la pelota viajó por media cancha entre toques de primera, Pelé la paró y, sin mirar, la dejó muerta a su derecha para que el capitán Carlos Alberto Torres llegara lanzado y la reventara. Es, para muchos, el gol más hermoso jamás marcado en una final del Mundial.

"«Aquel Brasil no jugaba al fútbol: lo bailaba.» El equipo de 1970 convirtió el jogo bonito en una forma de arte."

El Rey: tricampeón del mundo, único en la historia

Ningún otro futbolista ha ganado tres Copas del Mundo. Pelé lo hizo: 1958, 1962 y 1970. En Suecia 1958, con apenas 17 años, se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia y marcó dos goles en la final. En Chile 1962 volvió a ser campeón, aunque una lesión lo dejó fuera tras los primeros partidos. Y en México 1970 cerró el círculo, esta vez como líder espiritual de un equipo irrepetible.

Aquella tercera estrella tuvo premio doble: al ganar el torneo por tercera vez, Brasil se quedó para siempre con el trofeo Jules Rimet. El niño pobre de Três Corações se había convertido en el jugador más grande del planeta.

La plantilla mítica de Zagallo

Dirigido por Mário Zagallo, aquel Brasil reunió una constelación de talento ofensivo que parecía imposible de contener. Varios de sus jugadores usaban de facto el número 10 en sus clubes; Zagallo los hizo convivir sobre el mismo césped.

  • Félix, guardameta y último hombre de una defensa audaz.
  • Carlos Alberto Torres, capitán y autor del cuarto gol de la final.
  • Brito, Wilson Piazza y Everaldo, la columna defensiva del equipo.
  • Clodoaldo y Gérson, el cerebro y el pulmón del mediocampo.
  • Jairzinho, Tostão, Rivelino y Pelé, el ataque más temido de todos los tiempos.

Camino a la final, Brasil ganó los seis partidos que disputó. Por el camino dejó postales imborrables: la atajada imposible de Gordon Banks a un cabezazo de Pelé en el duelo ante Inglaterra, el amague de Pelé al arquero uruguayo Mazurkiewicz en la semifinal y aquel disparo audaz desde el círculo central ante Checoslovaquia que rozó el palo.

Jairzinho, el furacão que marcó en todos los partidos

Si Pelé era el rey, Jairzinho fue la tormenta. El extremo del Botafogo logró una hazaña única en la era de eliminatorias directas del Mundial: marcó en cada uno de los seis partidos del torneo, siete goles en total, incluido el tercero de la final. Ningún otro futbolista lo ha repetido desde entonces.

Su carrera imparable simbolizó la esencia de aquel Brasil: velocidad, desborde y gol. Jairzinho encarnó la idea de que el mejor equipo del mundo no dependía de un solo hombre, sino de un colectivo donde cada estrella brillaba con luz propia.

El gol 1000: la noche mágica del Maracaná

El 19 de noviembre de 1969, ocho meses antes de México, Pelé había escrito otra página inmortal. En el Maracaná, con la camiseta del Santos y ante el Vasco da Gama, convirtió de penal su gol número 1000. El estadio se detuvo: los periodistas invadieron el campo, sus compañeros lo pasearon a hombros y hasta la hinchada rival lo ovacionó de pie.

Pelé, que se confesó nervioso ante la responsabilidad de aquel penal, aprovechó el momento para lanzar un mensaje que trascendió el deporte: pidió al país que mirara a los niños pobres de Brasil. Fue rey no solo por sus goles, sino por lo que representaba.

"«Después del gol 1000, solo pude pensar en los niños. Cuidemos de los niños», expresó Pelé en aquella noche del Maracaná."

Del Santos al New York Cosmos

Pelé defendió al Santos entre 1956 y 1974, disputando cientos de partidos y llevando al club paulista a conquistar títulos por todo el mundo gracias a sus célebres giras internacionales. Con el Santos, el fútbol se convirtió en un espectáculo global mucho antes de la era televisiva moderna.

En 1975 aceptó un último desafío: cruzó al hemisferio norte para jugar en el New York Cosmos de la NASL y sembrar la semilla del fútbol en Estados Unidos. Allí ganó el título de 1977 y se despidió el 1 de octubre de ese año, en un partido de gala entre el Cosmos y el Santos, marcando el que se considera el último gran gol de su carrera, el número 1281.

El debate de los 1281 goles

La cifra más repetida sobre Pelé es asombrosa: alrededor de 1281 goles en más de 1300 partidos. Sin embargo, el número alimenta un debate eterno, porque incluye cientos de tantos en amistosos y giras de exhibición junto a los partidos oficiales.

Los especialistas coinciden en que su registro oficial también es descomunal: 77 goles en 92 partidos con Brasil y cientos más en competiciones oficiales con el Santos. Se discuta la cuenta exacta, nadie discute la conclusión: Pelé fue, y sigue siendo, una referencia absoluta del gol.

Revive aquel Brasil de 1970 en Fut Simulator

Medio siglo después, el Brasil de 1970 sigue siendo el patrón con el que se mide la excelencia. ¿Habrían ganado por más si Banks no hubiera volado? ¿Qué habría pasado en un cruce imaginario contra otras selecciones campeonas? En Fut Simulator puedes reunir a aquel equipo de Pelé, Jairzinho, Gérson, Tostão, Rivelino y Carlos Alberto y simular partidos y torneos completos para revivir la magia del Mundial de México 1970. Arma tu once, simula la final ante Italia y descubre si el jogo bonito vuelve a coronarse.

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