El debut de Zlatan en la MLS: 19 minutos y dos goles
El 23 de marzo de 2018 apareció un anuncio a página completa en Los Angeles Times. No vendía nada. Decía, más o menos: Los Ángeles, de nada. Y estaba firmado por Zlatan Ibrahimović, que acababa de fichar por el LA Galaxy.
Ocho días después jugó su primer partido. Le bastaron diecinueve minutos.
Cómo llegó
El contexto importa, porque el personaje tapa el detalle. Ibrahimović llegó a Los Ángeles con treinta y seis años y saliendo de una rotura del ligamento cruzado que le había puesto la carrera en duda. El Manchester United y él habían rescindido de mutuo acuerdo el 22 de marzo, y al día siguiente ya era jugador del Galaxy.
Otro detalle que suele pasarse por alto: en 2018 no llegó como Jugador Designado, la figura que permite pagar sueldos por encima del tope salarial. Firmó dentro del mecanismo de dinero asignado, con un sueldo registrado de 1,5 millones de dólares. Solo pasó a ser Designado en 2019, ya con 7,2 millones. Las cifras del recorte respecto a lo que cobraba en Inglaterra las publicó la prensa y nunca las confirmó nadie, pero todas coinciden en que fue enorme.
El primer derbi de Los Ángeles
Su debut cayó en el partido perfecto: el 31 de marzo de 2018, en el StubHub Center de Carson, contra el LAFC. Era el primer derbi entre los dos clubes de la ciudad, el que después se llamaría El Tráfico, y el LAFC estaba en su temporada de estreno. Había 27.068 espectadores, la mejor entrada del Galaxy de todo el año.
Y el partido se torció rápido. Carlos Vela marcó en el minuto 5 y otra vez en el 26, y en el 48 Daniel Steres metió una en propia puerta. LAFC ganaba 3-0 en su primer derbi.
Sebastian Lletget descontó en el 61 y ahí, en el minuto 71 y con el 3-1 en el marcador, entró Zlatan al campo. Sustituía precisamente a Lletget.
Diecinueve minutos
Dos minutos después de su entrada, Chris Pontius puso el 3-2. Y en el 77, el balón le llegó a Ibrahimović cerca del círculo central.
No la bajó. Golpeó de volea, de primeras, desde una distancia que las crónicas sitúan alrededor de los cuarenta metros —la cifra baila según la fuente—, y el balón describió una curva por encima del portero Tyler Miller hasta entrar. Era su primer disparo con la camiseta del Galaxy.
Hay un detalle que lo hace mejor. Su segundo entrenador, Dominic Kinnear, contó después que Zlatan llevaba un rato en el banquillo mirando lo adelantado que jugaba Miller. No fue una ocurrencia: fue un jugador que había estudiado al portero antes de entrar.
En el primer minuto del descuento remató de cabeza un centro de Ashley Cole y puso el 4-3. El Galaxy se convirtió en el segundo equipo de la historia de la MLS en remontar un 3-0 y ganar dentro de los noventa minutos, y Zlatan en el primero desde 2014 en marcar dos goles en su debut.
Merece la pena señalar lo que aquel marcador significó para el propio partido. El Tráfico se ha convertido desde entonces en uno de los derbis más ruidosos de Norteamérica, y su primera edición terminó con un suplente de treinta y seis años marcando desde el centro del campo y rematando de cabeza el gol de la victoria en el descuento. El LAFC había llegado a ganar 3-0 antes del minuto cincuenta y aun así lo perdió.
Aquella volea ganó el premio al mejor gol de la MLS en 2018 y años después los aficionados la eligieron el mejor gol de la historia de la liga.
Lo que vino después
No fue un fogonazo aislado. En 2018 hizo 22 goles y 10 asistencias en 27 partidos, algo que solo habían conseguido otros dos jugadores en la historia de la liga, y fue elegido mejor fichaje del año. En 2019 marcó 30 goles de liga, récord del club en una temporada. En total: 53 goles en 58 partidos.
Lo que no llegó fueron los títulos. En 2018 el Galaxy ni siquiera entró en playoffs. En 2019 ganó un partido de playoffs —2-1 al Minnesota United el 20 de octubre— y cayó cuatro días después contra el LAFC, 5-3, en el que fue su último partido con el club.
Conviene decirlo con precisión, porque suele contarse mal en las dos direcciones: ni ganó nada con el Galaxy ni se fue sin ganar un solo partido de eliminatoria. Ganó exactamente uno, y nunca llegó a una final de conferencia. Su paso por la MLS fueron dos temporadas de números enormes en un equipo que no acompañó.
Se despidió el 13 de noviembre de 2019 con un mensaje en redes que terminaba mandando a la gente a ver béisbol.
"Entró en el minuto 71 con su equipo perdiendo, marcó con su primer disparo desde cuarenta metros y ganó el partido de cabeza en el descuento."
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