Juega la temporada que queda 10.000 veces y mira con qué frecuencia gana cada equipo.
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Doce clubes se enfrentan tres veces entre sí y, tras 33 partidos, la Premiership se parte en un grupo de los seis primeros y otro de los seis últimos, con cinco partidos más dentro de cada mitad. Esa única regla gobierna la proyección: una vez hecho el split, un club de la mitad baja no puede acabar por encima de uno de la mitad alta por muchos puntos que sume después.
El corte en el partido 33 también deja el calendario descompensado: unos clubes terminan la temporada con 20 partidos en casa y otros con 18. Abajo hay dos líneas de peligro en lugar de una: el 12.º baja directo y el 11.º se juega la plaza a doble partido contra el ganador del play-off de la Championship escocesa.
¿Cómo afecta el split a la proyección?
Pone topes. Antes de la jornada 33 el modelo simula la tabla completa de 12 clubes. Después, el séptimo puesto es el techo de cualquiera de la mitad baja y el sexto es el suelo de cualquiera de la mitad alta, así que el estado de forma del tramo final puede cambiar los puntos sin cambiar la posición.
¿Ganar la Premiership garantiza jugar la Champions League?
Ya no. Escocia perdió su plaza automática en la fase liga desde 2025/26, así que el campeón tiene que pasar ahora por la previa de la Champions League, como comprobó el Celtic al caer en la ronda de play-off. El título sigue siendo con diferencia el mejor final posible, pero ya no es una garantía.
¿Es una sola plaza de descenso toda la historia?
No. El 12.º baja directo, pero el 11.º entra en un play-off a doble partido contra el club que salga de los play-offs de la Championship escocesa y puede descender por esa vía. Un equipo que aparezca justo por encima de la columna de descenso no está necesariamente salvado.
Cada partido pendiente se simula con un modelo de Poisson: cada equipo recibe una valoración de ataque y otra de defensa a partir de los goles que ha marcado y encajado esta temporada, y los goles esperados de un cruce salen de combinar el ataque de uno con la defensa del otro, con una ventaja moderada para el local.
Antes de que ruede el balón, el modelo no parte de cero: cada club arranca con una fuerza previa construida con su puesto de la temporada pasada y el valor de mercado de su plantilla, con las colas saturadas para que ningún extremo sea absurdo. Ese punto de partida va cediendo peso a los resultados reales, y hacia la décima jornada mandan solo los goles de verdad.
La temporada restante se juega 10.000 veces en un proceso aparte del navegador, para que la página no se congele. Los porcentajes de título, Top 4, Top 6 y descenso son simplemente la frecuencia con la que cada cosa ocurrió en esas 10.000 temporadas, y el rango de puntos de cada equipo cubre el 90% central de sus finales simulados.
Lo que el modelo no sabe: lesiones, fichajes, sanciones, calendario europeo ni motivación. Usa goles y solo goles, y por eso está en beta.